Carlos Mario Zuluaga, presidente de la Dimayor | Foto: Dimayor.
La clasificación de Colombia al Mundial 2026 trae consigo un coletazo inesperado en el fútbol local: la Liga BetPlay cambiará de formato a la fuerza. Así lo confirmó Carlos Mario Zuluaga, presidente de Dimayor, en diálogo con Caracol Radio. La justificación es que el campeonato debe terminar antes de que arranque la cita orbital en Estados Unidos, México y Canadá, pero las decisiones que se vienen son todo menos populares.
Para empezar, la Liga que arranca en enero de 2026 dirá adiós a uno de sus sellos históricos: los cuadrangulares semifinales. En su reemplazo, el torneo adoptará un sistema de eliminación directa, “mata a mata”, que ya genera resistencia entre hinchas y periodistas. Además, desaparecerá la jornada de clásicos, lo que muchos interpretan como un golpe a la tradición y al espectáculo.
El descenso, la bomba más grande
Si lo del formato incomoda, lo que viene con el descenso es dinamita pura. Zuluaga confirmó que en 2027 cambiará la regla: serán tres equipos los que caigan a la B, pero solo uno ascenderá. La medida reducirá la Liga BetPlay a 18 clubes en 2028, bajo la promesa de “potenciar el nivel competitivo”.
“El descenso se mantiene con promedio, eso no se toca. La idea es que haya tres descensos y un ascenso. La B pasará a un torneo anual y a futuro sí se plantea un 3×3 en ascensos y descensos”, aseguró el directivo. En otras palabras, los equipos históricos con crisis deportivas o financieras estarán al borde del abismo, mientras los de la B verán reducidas sus oportunidades de llegar a la A.
🤯"La propuesta para el próximo semestre es NO hacer cuadrangulares sino eliminación directa"
— El VBAR CARACOL (@VBarCaracol) September 14, 2025
🎙️Carlos Mario Zuluaga, presidente de @Dimayor
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¿Un cambio para modernizar… o para destruir la Liga BetPlay?
Lo que Dimayor presenta como una modernización se percibe como una puñalada al espectáculo. Eliminar cuadrangulares significa quitarle emoción a la fase final, y lo del descenso luce como un salvavidas para los equipos grandes que no logran levantar cabeza, pues el promedio seguirá blindando a los “poderosos”.
La medida golpea directamente a los clubes modestos, que ahora tendrán tres veces más riesgo de descender y apenas una oportunidad de regresar. Un modelo que, en lugar de fortalecer al fútbol colombiano, parece destinado a concentrar poder en pocos equipos y dejar a la B convertida en un cementerio deportivo.
